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Mayor Oreja ¡fascista!

“¿Cómo voy a condenar el franquismo, lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?”, se pregunta el ex ministro del Interior y, en la actualidad, eurodiputado. Mayor Oreja aduce además que “hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad.”

Un testigo poco sospechoso
¿Cuál era la “placidez” de aquel tiempo? ¿Cuál era la “naturalidad” y la “normalidad”, aludidas por el ex ministro de José María Aznar? Recurramos para ello a un testigo en absoluto sospechoso de veleidades antifranquistas -todo lo contrario-, el conde Galeazzo Ciano, más conocido como el conde Ciando, yernísimo de Benito Mussolini.

Victoria fascista
En 2001 fue publicado por Temas de hoy, de la editorial Planeta, un libro El conde Ciano, la sombra de Mussolini, del escritor y periodista norteamericano Ray Moseley. Buena parte de su trabajo se basa en el diario personal del propio Ciano. El 27 de marzo de 1939, el yerno del Duce escribió jubilosamente: “Madrid ha caído y con la capital todas las otras ciudades de la España roja. La guerra ha terminado. Es una nueva y formidable victoria para el fascismo, quizá la mayor de todas.”

Hitler y Mussolini
Queda claro, por consiguiente, que el triunfo militar de Franco fue saludado con alborozo por los máximos dirigentes del régimen fascista italiano. La ayuda de Mussolini a los militares sublevados fue –como la de Hitler- cuantiosa. Ciano en un artículo publicado en la revista del Gobierno de Italia Gerarquia enumeraba las contribuciones del Fascio a la guerra civil española: “3.277 muertos, 11.227 heridos, 5.318 bombardeos.”

Camaradería
El artículo concluía del modo siguiente: “Una auténtica camaradería de armas ha surgido de esta guerra que hemos luchado en común”. Al Gobierno italiano la contribución de sus soldados a la victoria franquista le costó, según Ciano, 6.646 millones de pesetas.

De gira por España
Hasta aquí, la alegría de Ciano. Meses más tarde, acabada la guerra, Ciano visitó España. “Hizo una gira –se lee en el libro mencionado- por los campos de batalla de la guerra civil y 100.000 falangistas salieron a las calles de Madrid para darle la bienvenida.”

“Esclavos de guerra”
Y añade Moseley: “Ciano quedó horrorizado cuando llegó a Vitoria el 15 de julio y descubrió las miserables condiciones en que vivían los prisioneros republicanos. “No son prisioneros de guerra, son esclavos de guerra”, escribió. Visitó a Franco en San Sebastián y le pidió que resolviera el problema lo antes posible, pero no recibió respuesta satisfactoria.”

Sin piedad
Continúa la documentada versión de Moseley: “Ciano reflejó en su informe de la visita que el nuevo régimen no tenía piedad con los vencidos. Había ya 200.000 rojos bajo arresto en varias prisiones y se celebraban juicios cada día “a una velocidad que describiría como sumaria (…) Todavía hay gran número de fusilamientos. Sólo en Madrid entre 200 y 250 al día, en Barcelona 150; en Sevilla, una ciudad que nunca estuvo en manos de los rojos, 80.”

Blanco y en botella
Como Mayor Oreja se niega explícitamente a condenar el franquismo y hasta lo elogia, y como él, franquistas y fascistas lucharon juntos en la guerra surgida del golpe de Estado de julio de 1936, seguro que no ha de ser ningún desdoro para él calificarlo de ¡fascista!

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